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16 de febrero de 2009

Alfie, gran hombre de negocios

Hace unos días el mundo desarrollado recibía con asombro la noticia de que Alfie, joven británico de treces años, había sido padre -daddy in this case, of course-. Sorpresa e indignación. Mientras The Sun haciendo negocio, como siempre y para no perder la costumbre.

Las primeras fotos revelaban que Alfie está hecho todo un galán, consiguió ligarse a una chica dos años mayor. Este dato, teniendo en consideración sus edades, es todo un mérito. Seguro que en el barrio su prestigio ha subido y con toda seguridad "los mayores" le dejarán jugar al fútbol en el patio a partir de ahora. También revelaban las instantáneas que la diferencia de edad entre los progenitores de la recién nacida, o del business, según lo miremos, era en apariencia mayor a la real. Ella aparenta dieciocho y él, ocho. Curioso como poco ya que una chica a esa edad jamás se relaciona con niños menores. Alfie, eres un truhán.


El joven, con un desparpajo que demostraba la ingenuidad que se podía adivinar en su rostro, afirmaba a los plumillas de turno que no sabía cómo mantendría al vástago. Las 10 libras que su padre, abuelo en la treintena, le daba a modo de paga por cortar el jardín no sabía si serían suficientes. Alfie, en su desconocimiento, invertía esas libras en cromos y no en condones. Obvio.

Ahora, y como en el mundo hay mucho listillo, le han comenzado a salir supuestos padres al pobre business. Unos de quince años, otros de dieciséis o diecisiete. Esto me deja ver varias conclusiones:
  1. Que Alfie ligó con una chica que solía estar con chicos mayores. Eso es de crack.
  2. Que ella, si se confirma la veracidad de las supuestas relaciones con otros chicos, es una fresca.
  3. Que a la cría deberían ponerle de segundo nombre business a modo de homenaje. Les está pagando la Universidad a los padres.
  4. Que los abuelos no tienen vergüenza ninguna.
  5. Que los periodistas han visto el negocio, y esa forma de hacer negocio me repugna.
  6. Que los culebras que dicen que ellos son los padres del business son unos listillos con muy poco arte.
  7. Que en Inglaterra la juventud está fatal.
  8. Y que ojalá los adolescentes de hoy en día vivieran como tales. Como nosotros lo hicimos.

22 de enero de 2009

Religión, iniciativa y vacas...

Hoy quería comentaros, amigos y amigas, alguna cosilla sobre una nueva religión que surgiera allá por 2004. Mis pasos por Madrid hacen que las ideas cojan en mi mente caminos diferentes a los previstos, y por ello mis esquemas se han roto a medida que el día pasaba. El primer paso que me ha hecho cambiar de opinión lo dí a eso de la 13 de la tarde. Mi hora -europea- de la comida. Aluciné, y cuando ví el truco, aluciné más. Me gustó la sugerencia, entré al trapo e hice lo menos que podía hacer, firmar. Firmé porque aunque podemos hacer mucho más como individuos, más podremos hacer como conjunto. No quería dejar pasar la oportunidad de destacarlo, no por la originilidad de la idea -envuelta en un marketing posiblemente discutible- sino por el fondo de la misma.

El siguiente paso se dio hace una hora escasa. Agarrando el Bus21 camino de Goya me he cruzado con una vaca gigante vestida de torero, en Colón, al lado de la Bandera de la Nación. Majestuosa Vaca. Majestuosa Bandera. Vestida de azul cielo, esa vaca, torera, vacilona, desafiante y graciosa, parece, día y noche, como pedir a la Bandera que le embista. Esa es la Cow Parade Madrid, vacas multicolor y multitemáticas dispersas por los rincones y lugares más significativos de la Capital del Reino de España. Una oportunidad perfecta para que los señoritos de la ciudad sepan cómo es una vaca.

Dicen de ellos que están enfermos, que son unos frikis, que les debería dar vergüenza serlo. Le restan importancia, lo desprecian, lo menosprecian. Con cara despectiva y con comentarios carentes de toda originalidad se dirigen a tí los que no te siguen cuando hablas, deseas comentar o directamente estás disfrutando de ello. Nunca te entenderán y tú a ellos tampoco porque la única conexión posible entre ambos mundos es imposible que se dé, porque ni unos ni otros están dispuestos a ceder. Es como una religión. Es un religión. Es una cuestión de Estado en cada hogar del mundo sí en ese hogar existe algún creyente. Es simple; o lo sigues o no lo sigues. O te estremeces o pasas de la cuestión. O te emocionas o eres indiferente. Porque la vida misma separa a dos tipos de personas: los que ven LOST, y los que no.

Salud españoles, y a disfrutar de la Quinta Temporada.

22 de diciembre de 2008

Por un mundo mejor con chubasqueros

Si hay algo en esta vida que respeto y quiero, son l@s abuel@s. Fuentes de sabiduría y conocimiento, no tienen pelos en la lengua... algunos sí los tienen en las orejas, pero esa es otra historia. Yo quiero a los mayores, los quiero profundamente, los respeto y me caen debuti... Serán unos cascarrabias, tozudos, cabezones -literalmente- y en ocasiones ellas apestan a pachuli -que no cachuli- que echa para atrás. Por cierto ¿Alguien me puede explicar quién es el genio que hace los perfumes de abuela? Misterio sin resolver el de ese mamonazo. A mi me encanta ir a comer a casa de mi abuela, a veces se pone pesada con el tema de la guerra -no, no, la de Irak no, que no... la de Vietnam tampoco... ¿Mundial? Que va... la Civil joe... si, esa que fue hace como mil y poco DE años...- pero bueno, todo compensa si da bien de comer.

Hasta aquí todo en orden. Mi respeto y amol por los mayores es confeso, público y notorio. Pero es que son unos asesinos. Son perversos y oscuros con un paraguas en las manos, un auténtico arma homicida en las manos de los mayores.

Ponte en situación. Llueve, molas tela porque no llevas ese artículo para maricas, mujeres, curas y abuelos, el paraguas no es para ti. Con tu abrigo vas que lo tiras, si te mojas ¡Qué más da! Eres un tío con más c*j*n*s que el pagafantas de Gandhi. Vas driblando mejor que el gordo de Ronaldo en un Burguer. Tu, valiente caballero que buscas las cornisas, eres un ídolo de los niños que tienen que llevar esa mierda de paraguas de mickey mouse porque mamá les obliga -nos obligaba (Interludio: Mamá ¿Por qué me hacías ser el más tonto del colegio yendo en pleno invierno y con lluvia los pantalones del uniforme cortos y un maldito paraguas y unas botas amarillas?)-.

Pero chico, llega la abuela con su paraguas, peor que Kristian Pielhoff con una Black and Decker, te lo clava fijo. Tu particular estaca de plata para los vampiros. No hay nada que puedas hacer. Es la antítesis del ínclito Ramón Calderón, presidente del Real Mandril, lo que dice lo hace. La abuela es como Dexter un día con los cables cruzaos, no va a fallar. Y no falla. Machote, ahora vas y los cascas. Te ha enchufao la punta de metal del paraguas en todo el ojo, y encima quéjate.

Y es que si hay algo que la gente mayor no soporta es que les repliques. No pienses y menos, actúes. Calla y vete, no tienes razón. El paraguas forma parte del cilindro vital de quién lo porta, es como si le tocaras un pie o le pisaras una mano. No tienes razón y punto pelota. Haz lo que hacemos todos los valientes los fines de semana, vete a casa a tiempo con una derrota honrosa en tu palmarés, ya que no hay nada más vergonzoso que irte a casa calentito después de recibir una paliza de una octogenaria llamada Herminia o Josefa...

Y ahora gente ¿Qué hacemos con todo esto? Yo no soy partidario de mandar a la gente a la cárcel ni a las residencias para mayores ¿Qué debemos hacer entonces? Lo tengo claro, por un mundo mejor dí NO al paraguas y SI al chubasquero.